El amor jamás reclama, da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.
Indira Gandhi
Hoy domingo día 14 de febrero se celebra el conocido día de los “Enamorados” o día del “Amor” y ha surgido en mí la iniciativa de compartir y dedicar un espacio para la reflexión sobre el Amor, y si hablamos del amor hablamos del Corazón. Mi intención es ofrecer a esta fuerza extraordinaria que tanto nos fascina, una honda reflexión que nos permita crecer en consciencia, comprendiendo en profundidad la razón que subyace bajo el hechizo que el amor ejerce en todos nosotros.
¿QUÉ SABES DEL AMOR?
“El amor no es una emoción, es un estado de conciencia.”
“El AMOR nos atrae tanto y nos fascina, porque se trata de una fuerza poderosa y dinámica del Universo que nos empuja a buscar la UNIDAD PERDIDA.” Annie Marquier
En todos nosotros existe un impulso interno de ternura que reside en el corazón y nos mueve hacia el contacto y el encuentro con el otro. Es a través de su inteligencia junto con su latido como el corazón contribuye a la unidad y el bienestar de todos.
Para poder experimentar este estado interior de auténtico amor es necesario “despertar nuestra mente” y “abrir el corazón”. ¿Qué quiero decir con esto?… que para poder desplegar una nueva mirada hacia nosotros mismos, hacia los demás y hacia el mundo es necesario hacer un trabajo de desarrollo personal en el que podamos ir soltando los condicionamientos, programas y creencias aprendidas que están llevando las riendas de nuestra vida en una dirección que nos causa dolor, sufrimiento y separación, en tanto que afectan a nuestra manera de ver, sentir, proceder y relacionarnos.
Como dice Annie Marquier en su libro “El Maestro del Corazón”, que por cierto aprovecho para recomendarlo: “hay que dar un enorme salto en cuestiones como el desapego, la inseguridad y el abandono de todo lo que creemos ser.” ¿A qué nos invita Annie con estas palabras?…Desde mi visión personal, la invitación es a generar una nueva relación con esa identidad dentro de nosotros llamada “ego”, una relación más consciente para ayudarlo a madurar e integrarse con la intención genuina y clara de recuperar nuestra unidad interior.
Solo unificándonos con todos los aspectos de nuestra personalidad, podremos vivir en unidad con los demás, con el mundo que nos rodea, con la naturaleza y con el universo entero sin esfuerzo, proporcionándonos la experiencia del verdadero amor y no ese montón de emociones y amor sentimental, pasional y traumático que nos venden en las películas que nos ha generado tantas decepciones y sufrimientos.
¿QUÉ SENTIDO TIENE SUFRIR POR AMOR?
Ninguno. Si hay sufrimiento no es verdadero amor, es otra cosa: quizás sea la necesidad de gustar y ser el centro de atención, la necesidad de poseer a alguien, o puede que estemos a merced de las pasiones, pero nada de esto es amor. Todos hemos tenido experiencias en las que nuestros esfuerzos a menudo inadecuados por establecer relaciones amorosas y satisfactorias, nos han llevado a vivir momentos de dolor, decepción, frustración, confusión y despecho. El dominio del ego a veces nos ha llevado a vivir muchas pasiones, emociones, expectativas y pesares, pero nunca nos ha aportado la genuina, favorecedora y liberadora experiencia del amor verdadero.
La parte positiva o luminosa de estas experiencias dolorosas y difíciles, es que nos han impulsado hacia la búsqueda del “por qué” y el “para qué” de ese sufrimiento, que sin duda nos ha enseñado a discernir el verdadero del falso amor, madurando nuestro ego para que podamos encontrar el auténtico camino del corazón.
¿QUÉ HACES CON EL AMOR, COMO LO CULTIVAS?
Gracias a la ciencia, ahora sabemos que el corazón tiene su propio cerebro con una inteligencia intuitiva. A todos nos resultarán familiares estas expresiones: “tuve una corazonada”, “lo sabía, me lo decía el corazón y mi intuición”…además el corazón posee un campo magnético que se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en él. Por tanto, es muy importante estar atentos a como nutrimos nuestro corazón y como cultivamos el amor.
El desorden y las alteraciones que vivimos en nuestra vida cotidiana tienen que ver con estar divididos por dentro, es decir, con nuestra falta de coherencia entre lo que pensamos, sentimos y hacemos. Es la amígdala instintiva de “supervivencia” la que lleva el control y quiere protegernos según su propia lógica y memorias, sin consultar al corazón que permanece cerrado e impotente. Cuando realizamos el camino del despertar de la mente y apertura del corazón, permitimos que el maestro interior cardíaco lleve las riendas de nuestra vida teniendo acceso a una sabiduría amorosa, compasiva y de inteligencia superior.
“El corazón tiene razones que la razón no entiende.” Blaise Pascal
Creo que el auténtico amor comienza en uno mismo y después se va expandiendo hacia el exterior. En definitiva, no podemos dar aquello que no tenemos cultivado e integrado en nosotros mismos.
Para cultivar el auténtico amor y la presencia del Maestro interior cardíaco en nuestra vida cotidiana, es necesario observar desde la posición del testigo ecuánime los elementos a través de los cuales nos expresamos en esta existencia: pensamientos, emociones, sentimientos, actitudes, acciones etc… y hacernos responsables de ellos reconociendo nuestra perfecta imperfección, nuestras potencialidades y limitaciones, aceptando el punto de consciencia y madurez en el que nos encontramos. Es decir, lo que somos aquí y ahora saliendo del victimismo para tomar nuestro poder personal y liberar las memorias del pasado que nos tienen prisioneros para transformarnos en lo que siempre hemos sido: sabiduría, amor y belleza creativa.
El Método LRC, te ofrece la oportunidad de ser acompañado/a en tu propio proceso de despertar de forma Libre, Responsable y Consciente, para ofrecer a tu mente una nueva percepción de la realidad, limpiando los filtros de tus experiencias de vida que se han ido instalando de manera automática. Solo así podrás estar en este mundo con una mente iluminada y un corazón abierto en perfecta unión.
“El Maestro que reside en el corazón nos habla de amor todos los días, en cada instante de nuestra vida.» Annie Marquier